Cree una cuenta de Mundo EXPO PACK para continuar leyendo

Empaques para snacks, ¿qué cambió y qué tendencias vienen?

Edgar Bonfil, director de I&D de empaques de Mars Snacking, analiza las tendencias en formatos y barreras para snacks: qué exige el consumo fuera de casa y cómo conservar la vida de anaquel al migrar a estructuras monomaterial.

Professional headshot of a man in a gray plaid blazer and white shirt against a neutral backgroundCon más de 20 años de experiencia en ingeniería de empaque para alimentos y bienes de consumo, Edgar Bonfil, director de I&D de empaques de Mars Snacking, es una voz líder en investigación y desarrollo de empaques en Latinoamérica. Su trayectoria incluye desarrollo de materiales y productos, proyectos de inversión e iniciativas de productividad. 

En conversación con Jorge Izquierdo para unPACKed en español, Bonfil analiza tres prioridades en el desarrollo de empaques para snacks: formatos para nuevas ocasiones de consumo, materiales reciclables que conserven la vida de anaquel y el uso potencial de IA para anticipar el desempeño del empaque.

Empaques para llevar, preparar y consumir en una misma ocasión

El punto de partida es cómo, dónde y cuánto come el consumidor. Bonfil explica que, mientras la pandemia favoreció formatos familiares para el hogar, el regreso a las oficinas aumentó la relevancia de porciones individuales, vasos y bolsas resellables.

La diferencia tiene consecuencias para el diseño. Una botana para compartir y un producto que se consume como comida fuera de casa requieren funciones distintas. El experto menciona vasos para preparar alimentos mediante la adición de líquido o condimentos, así como empaques aptos para microondas.

Para los equipos de desarrollo, esto significa definir si el envase debe facilitar transporte, preparación, calentamiento o consumo en varias ocasiones. El control de porciones también favorece formatos pequeños y multipaquetes con unidades individuales para distintos días.

"Nuestros empaques también habilitan la propuesta de valor", afirma Bonfil. La función incluye comunicar atributos: el especialista observa acabados mate, ventanas y metalizados en productos con atributos como el contenido de proteína o alimentación saludable, y fotografías grandes y texturas en productos indulgentes.

Monomaterialidad y reciclabilidad sí, pero asegurando la proteccón del producto

El segundo frente plantea una condición técnica: cambiar materiales exige conservar la protección requerida por el producto. Bonfil identifica una tendencia hacia estructuras de una misma familia de polímeros, como polietileno con polietileno o polipropileno con polipropileno, frente a combinaciones de materiales diferentes.

Hablar de monomateriales no implica necesariamente eliminar capas. La composición de la estructura y su desempeño deben evaluarse conjuntamente. Además, el experto advierte que las posibilidades de reciclaje dependen de la infraestructura disponible en cada país; diseñar para la recolección y el reciclaje constituye un paso dentro de ese proceso.

El papel y las biorresinas figuran entre las alternativas en desarrollo, pero su aplicación depende de las exigencias de cada alimento. "Hay que trabajar mucho en cuestión de mejorar las barreras", señala sobre el papel.

Para Latinoamérica, también importa la viabilidad económica. Bonfil explica que los desarrollos globales pueden requerir ajustes regionales en materiales costosos, capas o componentes. La decisión técnica consiste en determinar qué puede modificarse manteniendo las funciones necesarias del empaque.

IA para anticipar el desempeño de materiales y formatos

Bonfil describe una secuencia conocida por los equipos técnicos: definir una estructura, solicitar material al proveedor, conseguir tiempo en planta, realizar pruebas y evaluar vida de anaquel. Según el experto, si el resultado no cumple con lo esperado, pueden haberse perdido seis u ocho meses de trabajo sin obtener un empaque viable.

Propone evaluar inteligencia artificial para anticipar resultados a partir de especificaciones de estructura, permeabilidad al vapor de agua y al oxígeno, temperaturas de sellado y otras variables. Lo plantea como una aplicación potencial para acelerar decisiones, sin presentar resultados de validación.

También identifica oportunidades para estimar niveles de llenado según densidad y cantidad de producto. En distribución, menciona conversaciones con clientes que solicitan dimensiones y pesos específicos de cajas para facilitar su manejo en almacenes que utilizan IA.

Para los fabricantes de snacks, estas decisiones deben evaluarse en conjunto: el formato debe responder a la ocasión de consumo; el material, conservar la vida de anaquel; y la estructura, considerar las posibilidades de recolección y reciclaje del mercado de destino.