El reciclaje de flexibles enfrenta su prueba más exigente

Los empaques flexibles representan uno de los mayores desafíos para el reciclaje en la región. En Plastics Recycling Latin America 2026, cuatro referentes del sector analizaron en profundidad las condiciones y los caminos viables para que el reciclaje de flexibles contribuya a la economía circular en México, en un momento crucial para la industria.

Por Lilián Robayo Páez

En América Latina, los empaques flexibles representan en promedio entre 30% y 40% de los residuos plásticos, una proporción que habla por sí sola de su impacto. Únicamente Ciudad de México genera 250 toneladas de este tipo de residuos al día.

Durante el panel “Empaques plásticos flexibles: condiciones y rutas para contribuir a una economía circular en México”, celebrado en Ciudad de México durante el foro Plastics Recycling Latin America 2026, Federico Llamas utilizó el ejemplo de un pequeño fragmento desprendido al abrir una bolsa flexible para ilustrar un reto clave: cuando estos materiales se degradan en partículas diminutas, su recuperación resulta prácticamente inviable. El ejemplo sintetiza el principal obstáculo del reciclaje de plásticos flexibles, cuyos residuos más pequeños suelen escapar de los sistemas convencionales de recuperación y reciclaje.

Natalia Ortega, directora de Plastics Recycling Latin America 2026, Federico Llamas, fundador de la Universidad del Medio Ambiente (centro), y Roberto Castillo, titular de la Agencia de Gestión Integral de Residuos de Ciudad de México (derecha).Natalia Ortega, directora de Plastics Recycling Latin America 2026, Federico Llamas, fundador de la Universidad del Medio Ambiente (centro), y Roberto Castillo, titular de la Agencia de Gestión Integral de Residuos de Ciudad de México (derecha).Mundo EXPO PACK

El vacío que ilustra esta imagen es evidente: en México aún no existe un sistema de recuperación capaz de operar con eficiencia técnica y económica a gran escala. Como explica Roberto Castillo, titular de la Agencia de Gestión Integral de Residuos de Ciudad de México, en el panel: “Para lograr una tonelada de residuos de PET se necesitan ciertas botellas, pero una bolsa pesa mucho menos. El esfuerzo requerido para recolectar una tonelada de bolsas es considerablemente mayor y, hasta ahora, no se ha encontrado un modelo de recuperación que resulte viable”.

En otras palabras, la baja densidad y el reducido peso de las bolsas de plástico hacen que su recolección y transporte sean más costosos y complejos que los de otros residuos reciclables, como las botellas de PET.

La problemática, sin embargo, no es meramente técnica. Arturo Rojas, especialista sénior en plásticos de WRAP (Global), enfatizó en el panel de PR Latam que la falla sistémica más crítica en México está en que, actualmente, tanto recicladores de base como empresas perciben que los flexibles no tienen suficiente valor de mercado. A diferencia del PET o el aluminio, que cuentan con mercados finales establecidos, los flexibles compiten en condiciones desfavorables que desincentivan a toda la cadena desde la recolección hasta la transformación. La baja densidad del material agrava el problema: mover grandes volúmenes para obtener poco peso rentable hace que el negocio, hoy por hoy, simplemente no cuadre.

¿Una problemática técnica, sistémica o de percepción?

Esta fue una pregunta estructural que Federico Llamas, desde la moderación en Plastics Recycling Latam 2026, les planteó a los expertos. Las respuestas indicaron que son las tres cosas a la vez.

Adrián Velasco, director de Empaques Flexibles de ECOCE y una de las voces más reconocidas en economía circular en México, señaló que el problema tiene origen en el consumo y en el diseño. "Los avances tecnológicos para el reciclaje hoy son imparables, el punto está más bien en observar lo qué consumimos, cómo lo eligimos, y cómo recompensamos a una marca por sus soluciones de reciclaje. Todo esto lo estamos dejando de lado. Es como si tuviéramos un carro con una llanta ponchada: no va a llegar al lugar donde debería", indicó Velasco. Sin un cambio real en los hábitos de consumo y en los criterios de diseño, ningún avance tecnológico será suficiente.

Arturo Rojas (izquierda), especialista sénior en plásticos de la iniciativa WRAP y Adrián Velasco, director de Empaques Flexibles de ECOCE y una de las voces más reconocidas en economía circular en México, durante panel en Plastics Recycling Latam 2026.Arturo Rojas (izquierda), especialista sénior en plásticos de la iniciativa WRAP y Adrián Velasco, director de Empaques Flexibles de ECOCE y una de las voces más reconocidas en economía circular en México, durante panel en Plastics Recycling Latam 2026.Mundo EXPO PACK

Arturo Rojas, especialista sénior en plásticos de la iniciativa WRAP, abordó las tres dimensiones del problema. Desde lo sistémico, identificó la falta de alineación con los incentivos de mercado y la cadena de valor como el obstáculo central. “Lo importante aquí es que estén alineados los diferentes incentivos y la cadena para que se logre la recuperación". Desde lo técnico, apuntó a la rentabilidad como función de la masa crítica:   "Para que cualquier inversión en infraestructura sea rentable, necesita suficiente materia prima para alcanzar economías de escala. En poblaciones pequeñas será muy difícil lograrlo;  pero en ciudades grandes como la Ciudad de México, en cambio, sí existe la masa crítica".  La dimensión de percepción añadió, atraviesa a todas las demás: mientras los flexibles no sean vistos como materiales con valor, ninguna solución técnica ni sistémica podrá sostenerse.

La Nueva Ley de Economía Circular: Reglas del juego para las dueñas de marca

Era inevitable –y hubiese sido una omisión imperdonable— no debatir en este foro acerca del marco regulatorio más importante para el sector en décadas: la Nueva Ley de Economía Circular aprobada en México este enero 2026, así como la expectativa del reglamento que se presentará en julio.

La nueva Ley homologa conceptos y establece un piso común nacional, obligando a los desarrolladores y diseñadores de empaques a considerar la circularidad desde la concepción del producto, y no solo al momento de gestionar el residuo.  Uno de los aspectos neurálgicos más importantes de la Ley es la inclusión de los esquemas de Responsabilidad Extendida del Productor (REP).

Durante el Panel se les formuló una pregunta clave: ¿Cómo ven el papel de la nueva Ley de Economía Circular y el reciclaje de flexibles?

Las visiones fueron contrastantes y muy sólidas. Para Arturo Rojas, de WRAP, la ley es una facilitadora, no una varita mágica. "Definitivamente contar con una ley da certidumbre a inversiones y a proyectos, pero necesitamos ver cómo se va a aterrizar su implementación. La política pública, por sí sola, no resuelve todo: genera las condiciones, pero dependerá en gran medida del sector privado, de la articulación y de la colaboración precompetitiva. Pero lo más importante es lo que viene después”.

Para Roberto Castillo, de AGIR, México atraviesa hoy una oportunidad histórica. "Muchos esquemas de Responsabilidad Extendida del Productor han funcionado exitosamente en distintas partes del mundo, y creo que en México también sería muy positivo contar con uno. Esta REP, además, detonará toda una economía que hoy no existe en el país, lo que traerá consigo la generación de empleos y un beneficio real para todas y todos.

Desde la perspectiva de Adrián Velasco, de ECOCE, la ley tiene múltiples beneficios, y uno de los más relevantes es la formación ciudadana.  "La ley contempla la participación de la Secretaría de Educación Pública en la construcción de contenidos y estrategias de divulgación que generen conocimiento en la sociedad: que sepamos cómo separar los residuos desde el origen, que podamos elegir productos con base en sus posibilidades de reciclaje. En ese sentido, creo que es un gran avance. Seguramente, conforme avancemos en su implementación, iremos descubriendo vacíos y áreas de oportunidad; pero la propia ley está diseñada para retroalimentarse continuamente a través de procesos de co-diseño y co-construcción".

Soluciones en marcha para el reciclaje de flexibles en México

México no se ha quedado de brazos cruzados para investigar, trabajar y colaborar en la búsqueda e implementación de soluciones para el reciclaje de flexibles. De hecho, AGIR, ECOCE y Semarnat están impulsando MOTAP (Módulo Tecnificado de Alto Volumen) para escalar el acopio de empaques plásticos flexibles. Este es un sistema diseñado para integrarse en plantas de separación y operar en órdenes de tres dígitos de tonelaje —muy por encima de los acopiadores tradicionales.

El módulo permite clasificar estos empaques en tres corrientes poliméricas: polipropilenos, polietilenos y multilaminados, cada una con destino a distintas vías de valorización: reciclaje mecánico, reciclaje químico o, como última opción dentro de la jerarquía establecida por la Ley General de Economía Circular, termovalorización.

En materia de reciclaje químico, ya se produce aceite pirolítico a partir de empaques plásticos flexibles en México, y se trabaja en un segundo proyecto similar. El siguiente paso es enviar ese aceite a una petroquímica para obtener monómero, polímero, pellet y finalmente película de grado alimenticio, cerrando así el ciclo de película a película en empaque flexible —un desafío técnico que el sector reconoce como el Santo Grial del reciclaje de plásticos. Paralelamente, ya se han entregado lotes de producto con contenido reciclado posconsumo (PCR) a empresas asociadas, consolidando un modelo tangible y en operación.

Diseño y monomateriales son piezas clave

Desde el ángulo más global de WRAP, Arturo Rojas plantea como debemos mirar hacia el diseño como un pilar clave en el reciclaje de flexibles. Es muy importante que comencemos a entender bien la importancia del diseño para el reciclaje y que hace mucha falta aterrizarlo y explorarlo mejor en México. La solución, menciona Rojas, está en transitar hacia la monomaterialidad, y para eso no es necesario reinventar la rueda: existen numerosos recursos y guías disponibles en la región y en el mundo.

Un ejemplo concreto es la guía de empaques flexibles monomateriales desarrollada, precisamente, en el marco de los pactos entre Chile, Colombia y México, y adaptada del Pacto de Canadá. Se trata de un trabajo riguroso, construido directamente con la industria y enfocado en aplicaciones prácticas: cómo hacer la transición, para qué usos es viable y qué capacidades se requieren. Recursos similares existen en Norteamérica, Latinoamérica y otras partes del mundo, y representan una base sólida de aprendizaje.

El objetivo final es contar con empaques que cumplan con los requisitos de desempeño —inocuidad, preservación de alimentos y funcionalidad— pero que, al mismo tiempo, estén diseñados para poder recuperarse y reincorporarse al ciclo productivo.

Roberto Castillo enfatizó en este eslabón esencial de los materiales. "Tenemos una oportunidad clave en la mejora del diseño de los empaques plásticos flexibles, y esa oportunidad está en avanzar hacia la monomaterialidad. Si logramos que, en todos los casos donde sea factible, los productos estén fabricados con un solo material, el reciclaje se vuelve considerablemente más sencillo. Pero no solo eso: abre la puerta a una verdadera transformación de los materiales que va más allá del downcycling y avanza hacia el upcycling, una tendencia que cada vez cobra más fuerza."

Alineación de diseño con mercados y construcción de cadenas de suministro

Los expertos del Panel en Plastics Recycling Latin America coinciden en que el camino ya está trazado, pero exige acción coordinada e inmediata. Para Adrián Velasco, la clave está en la colaboración: sin procesos colaborativos dentro de la industria, un reto de esta magnitud simplemente no puede resolverse de forma individual. Rojas, por su parte, señala la brújula que debe orientar cada decisión: alinear el diseño de los empaques con los mercados finales disponibles, porque todo lo demás —la logística, el reciclaje, la circularidad— depende de ese punto de partida.

Centro De Reciclaje De Plásticos MéxicoDario Gaona / E+ / Getty Images

Y si hay algo que resume el momento que vive México, es la frase de Roberto Castillo: las cadenas de suministro que hoy son inexistentes están en toda la posición de construirse en los próximos años. No es una promesa lejana ni una aspiración teórica; es una ventana abierta que la industria, el gobierno y la sociedad tienen la responsabilidad de aprovechar juntos. La Ley General de Economía Circular dio el marco. Ahora, la colaboración está en la acción.