La crisis sanitaria de la pandemia que estamos sobrepasando ha dejado entre sus distintas lecciones la del valor de la resiliencia y la adaptación a las condiciones cambiantes. A pesar de las dificultades vividas, miles de empresas fabricantes de bienes empacados vieron incrementarse la demanda de sus productos y hoy, cuando la reactivación de la industria empieza a tomar fuerza, se confirma la importancia de mantener actualizada la capacidad instalada en las empresas e invertir en bienes de capital.
Aumentar la capacidad de producción es un imperativo hoy para los fabricantes que han incrementado sus volúmenes de ventas. Esta necesidad es también evidente como alternativa para atender con eficiencia el auge del comercio electrónico impulsado por la pandemia, y como respuesta a las dificultades de consecución de mano de obra a través de la implementación de proyectos de automatización.

















