
Por Hernán Braberman (*)
La Generación Z, la cohorte nacida en un mundo completamente digital, está remodelando industrias en todos los ámbitos, y el diseño de packaging no es una excepción. Este grupo demográfico, conocido por su naturaleza tecnológica y su fuerte conciencia social, exige más de las marcas que nunca antes. Sus expectativas van mucho más allá de la mera funcionalidad; buscan un packaging que refleje sus valores, genere alegría y haga una declaración.
Para los diseñadores, esto presenta tanto un desafío como una oportunidad. Las reglas tradicionales del packaging se están reescribiendo, con un nuevo énfasis en la sostenibilidad, la autenticidad y la capacidad de compartir. Los consumidores de la Generación Z no solo compran productos; se involucran con las historias y experiencias de las marcas, a menudo compartiéndolas a través de sus redes digitales...
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