
En Industrias San Miguel (ISM), la evolución de los envases ha sido una transición progresiva que refleja su propia historia productiva. Primero fue el vidrio, en los inicios de la compañía. Después, el PET, que se convirtió en el formato dominante de su operación. Hoy, esa trayectoria suma un nuevo capítulo con la incorporación de la lata. Frutop, uno de sus productos insignia, refleja esa transición.
En 2024 la compañía implementó una línea de bebidas en lata con la visión de ampliar su portafolio y habilitar nuevas oportunidades de negocio. Pero rápidamente, esa inversión derivó en una idea más ambiciosa: llevar una categoría como jugos al formato lata.
El reciente lanzamiento de Frutop en lata es, en sí mismo, la evidencia de que la apuesta funcionó. El envase permitió a ISM comprobar la viabilidad de envasar jugos en lata sin afectar las características del producto, al tiempo que abrió la posibilidad de desarrollar nuevas capacidades y explorar oportunidades adicionales dentro del mercado.
Jack del Águila, gerente general de ISM Guatemala, y Sergio Guevara, gerente de Mercadeo, detallan para Mundo EXPO PACK cómo se construyó esa transición.
¿Puede un jugo sobrevivir a la lata? La prueba detrás de Frutop
ISM es una multinacional de bebidas con origen en Perú que ha expandido su operación en América Latina por más de tres décadas. Hoy cuenta con presencia en países como Chile, Brasil, República Dominicana y Haití, y ha consolidado en Guatemala una operación estratégica desde la cual busca abastecer la región y proyectar desarrollos con potencial de escala internacional.
La decisión de ISM de adquirir una línea híbrida de latas en Guatemala amplía sus capacidades productivas y la convierte en un hub regional para nuevas bebidas.Industrias San Miguel - ISM.
Por eso, una vez instalada la línea, el siguiente paso era ponerla a prueba con un producto propio. Llevar a lata sus jugos Frutop, marca insignia de ISM en Centroamérica, era un paso casi que natural.
Según relata Sergio Guevara, gerente de Mercadeo de ISM en Guatemala, el proceso implicó cuestionar supuestos técnicos y sensoriales profundamente instalados, tanto en el consumidor como en la operación. “Este desarrollo tuvo muchísimas pruebas y error. Era garantizar la compatibilidad del jugo en un envase de aluminio y entregar un producto óptimo para nuestros consumidores”, señala.
A nivel técnico, uno de los puntos críticos fue el cambio de revestimientos en la lata. “Nuestro temor era que ese revestimiento impactara el producto que queríamos entregar al consumidor”, explica del Águila. Para resolverlo, el equipo desarrolló un proceso intensivo de validación: “Hicimos pruebas de estabilidad, ajustes de formulación y enviamos producto a laboratorios internos y externos, incluso meses antes del lanzamiento, para asegurar que la fórmula se mantuviera en condiciones óptimas durante toda su vida útil”.
La nueva línea integra llenado, sellado, inspección y empaque automatizado, permitiendo a ISM operar productos carbonatados y no carbonatados en un mismo flujo.Industrias San Miguel - ISM.
Superada la validación técnica, el proyecto también debía responder al mercado. “Apostar por lata en jugos implicó cuestionar los estándares del mercado y cómo el consumidor estaba acostumbrado a consumir esta categoría”, reconoce Guevara. La lata introduce nuevas dinámicas de consumo “aportó practicidad y portabilidad, permitiéndonos conectar con nuevas ocasiones de consumo y posicionarnos de manera distinta”.
El envase incorpora además un componente de sostenibilidad bien reconocido. “La lata tiene mayor valor de reciclaje que el PET, lo que facilita su recuperación e integración en nuevos ciclos productivos”, señala del Águila.
Dentro de la planta: retos de una línea híbrida para envasado en latas
Adaptar jugos al aluminio exigió ajustes térmicos, pruebas de estabilidad y nuevo expertise técnico para garantizar sabor, inocuidad y vida útil en lata.Industrias San Miguel - ISM.
La línea, suministrada por el fabricante italiano FMT, fue concebida como la base de esa transformación. Se trata de una línea completamente automatizada en la que el flujo de operación avanza de forma continua desde la alimentación de la lata, el llenado y el cerrado, hasta el acondicionamiento y empaque final, con mínima intervención manual. La línea alcanza una capacidad de producción de hasta 13.000 latas por hora en formato de 355 ml y 10.000 latas por hora en formato de 473 ml, integrando sistemas automatizados de control de llenado, verificación de cierre y mecanismos de rechazo de envases fuera de especificación.
La línea de FMT alcanza hasta 13.000 latas por hora en 355 ml y 10.000 en 473 ml, con sistemas automáticos de control de llenado y rechazo.Industrias San Miguel - ISM.
Esta versatilidad, sumada a la integración de múltiples etapas en un solo flujo continuo, ha sido trascendental para ISM, al habilitar una producción más diversificada, ajustable en volúmenes y orientada a atender segmentos de mercado con requerimientos distintos.
“El gran reto fue sincronizar todo: fabricación, traslado, instalación y adecuaciones internas. Tuvimos que construir un espacio nuevo, instalar tuberías, cableado y preparar al equipo técnico”, relata Jack del Águila.
La línea opera bajo un alto nivel de automatización y flexibilidad. “Es una línea totalmente automática, capaz de trabajar productos carbonatados y no carbonatados, algo que normalmente se maneja en líneas separadas”, afirma. Esta configuración híbrida permite ampliar el portafolio y reducir la dependencia de configuraciones dedicadas. Además, la línea integra procesos de llenado, sellado, inspección y empaque en distintos formatos, desde film hasta cartón tipo wrap-around.
Uno de los mayores retos de ISM fue integrar el transporte de jarabes a larga distancia dentro de planta, minimizando mermas y ajustando soluciones técnicas.Industrias San Miguel - ISM.
Otro de los retos más relevantes fue la integración con procesos existentes, especialmente el transporte de jarabes. “Tuvimos que definir cómo trasladarlos por varios metros, minimizando mermas y evaluando distintas soluciones técnicas”, detalla el directivo.
A nivel organizacional, el desarrollo de capacidades fue crucial. “Requiere otro tipo de conocimiento técnico. Y nuestro mayor reto para la instalación de la línea y la elaboración del jugo en lata ha sido ese: contar con el expertise necesario para mantener las condiciones ideales del producto en un empaque que hace dos años era completamente nuevo para nosotros”.
Nuevas ocasiones de consumo: el juego detrás de la lata
Hoy, esos aprendizajes se traducen en nuevas posibilidades para la compañía. “Ya contamos con expertise, podemos asegurar el desarrollo de un portafolio de productos diferentes y, sobre todo, de un portafolio que pueda trascender fronteras”, afirma Jack del Águila.
“El abanico de oportunidades es inmenso. Estamos elaborando bebidas para distintos mercados. Podemos hacer jugos, bebidas carbonatadas… Incluso, estamos evaluando enlatar bebidas con alcohol”, concluye. El desarrollo también habilita la expansión hacia nuevas categorías como bebidas energéticas, aguas saborizadas y tendencias emergentes como RTD, hard seltzers y bebidas funcionales.
Con la experiencia adquirida en latas, ISM ya explora nuevas categorías como bebidas funcionales, RTD, hard seltzers, energéticas y bebidas carbonatadas.Industrias San Miguel - ISM.
Hasta hace poco, el desarrollo de la compañía estaba concentrado en formatos y categorías específicas. Pero en la actualidad, con la línea de latas en operación y el conocimiento técnico incorporado, el punto de partida es distinto: el portafolio puede construirse en función del mercado y no del formato.
El cambio también se refleja en la forma en que se conciben los productos y en las ocasiones de consumo, cada vez más determinadas tanto por el consumidor como por la oferta del fabricante. Según el estudio Panorama Global de la Industria de Empaque de Euromonitor y PMMI, se observa una migración progresiva hacia el uso de envases de aluminio, impulsada por su practicidad y por factores culturales ligados al consumo compartido.
Portabilidad, consumo inmediato y formatos pensados para la movilidad empiezan a ganar terreno. “Apostar por jugos en lata nos implicó cuestionar los estándares del mercado y cómo el consumidor estaba acostumbrado a consumir esta categoría”, señala Guevara.
ISM apostó por un jugo on-the-go, alineado con tendencias globales, pero llevado a un mercado más conservador, aunque abierto a la innovación. “Lo que pasa en mercados más desarrollados está llegando a Centroamérica de manera acelerada. Y nosotros hemos venido desarrollando capacidades para estar a la altura de esas innovaciones”.
















