
La tapa puede ser uno de los componentes más estandarizados en el desarrollo de empaques para alimentos infantiles. Pero Grupo Danone México cuestionó esa premisa con la Corcholata Danone, un desarrollo propio concebido y producido en México para los yogures infantiles Danonino y gelatinas Dany, que transforma la tapa para pouch en un elemento interactivo del envase. Su diseño coleccionable y modular permite ensamblar múltiples tapas y crear figuras divertidas, extendiendo la vida útil del componente más allá del consumo.
El proyecto arrasó en los Premios Envase Estelar de la AMEE, donde obtuvo el primer lugar en tres categorías: Comida, Marketing, e Innovación y Creatividad, consolidándose como uno de los desarrollos de empaque con mayor impacto creativo y técnico en la región.
En exclusiva para Mundo EXPO PACK, Grupo Danone México compartió los detalles detrás de esta innovación, incluyendo las decisiones de diseño, los ajustes en planta y los aprendizajes que marcaron el desarrollo de este proyecto.
Cuando la tapa deja de ser desecho inmediato
El carácter coleccionable de la Corcholata Danone, presente en los yogures infantiles Dany y Danonino, extiende la vida útil del empaque y fomenta la interacción de los niños con el envase.Danone
El primer diferencial de la tapa aparece en el diseño estructural de las muescas de la tapa, que permiten ensamblar múltiples tapas entre sí y construir figuras. “Lo que pensamos en su momento fue hacer una especie de bloques armables con los que los niños puedan jugar y crear continuamente”, señala.
El carácter coleccionable, reforzado por una paleta de colores variable, extiende la vida útil de la tapa y la convierte en un vehículo de conexión con los niños, capaz de generar recurrencia y vínculo con la marca. Todo, sin añadir material ni mayor complejidad al envase.
Además, la tapa es de fácil apertura, “al hacer solo un giro ya se destapa. Eso aporta funcionalidad y practicidad para el consumo”, explica Da Costa.
Esta no es una tapa convencional redimensionada, sino un sistema compuesto por dos elementos diferenciados: el cierre funcional, responsable del contacto con el producto y del sellado al pouch; y una parte superior modular, donde se concentran la interacción, el color y el carácter lúdico del diseño.
Esta arquitectura explica un aspecto que puede parecer contraintuitivo a primera vista: su mayor tamaño frente a otras tapas del mercado. Lejos de ser una desventaja, la Corcholata Danone fue diseñada específicamente para uso infantil, por lo que esta decisión responde a criterios de seguridad y control de uso. “Buscábamos una tapa que fuera lúdica y segura para los niños”, comenta Da Costa.
Para Danone es vital impulsar la evolución de sus empaques infantiles hacia un futuro sostenible e innovador, por eso, en este proyecto, la sostenibilidad se abordó de manera integral, considerando materialidad, logística y huella de carbono. A través de un rediseño que redujo altura y espesor, la Corcholata Danone logró una disminución del 17 % en el uso de plástico. “El proyecto buscaba reducir el consumo de plástico y hacer la tapa un poco más ligera”, explica Da Costa. A ello se sumó la localización de la producción en México, con un proveedor en Toluca, eliminando importaciones desde Holanda o Brasil. “Al tenerla ya localmente, ese CO₂ que se genera a nivel transporte nos lo ahorramos por completo”.
Los retos detrás de este proyecto innovador de Danone
Gracias a la posibilidad de presentarse en distintos colores, la Corcholata Danone refuerza su carácter coleccionable e integra juego y reutilización sin añadir material adicional al empaque.Danone
Diseño de un molde completamente nuevo: la variabilidad de las muescas, esencial para que la tapa fuese coleccionable, obligó a diseñar distintas cavidades dentro del mismo molde. “La intención era que todas las muescas no estuvieran siempre ubicadas en el mismo lugar”, explica el líder del proyecto. Esta variabilidad introdujo complejidades en la dosificación del plástico, ya que el material se distribuía de manera distinta en cada cavidad, dentro del proceso de inyección.
Modificar las líneas de producción: Además de las muescas, la reducción de altura obligó también a modificar carrilleras, guías y sistemas de transporte en las líneas de producción. El proceso requirió ajustes continuos y una convivencia temporal entre la tapa nueva y la anterior.
Cambio de mentalidad operativa: “Romper con la idea del ‘no se puede’ fue uno de los retos más grandes”, reconoce el líder del proyecto. La introducción de un nuevo proveedor y de un nuevo molde y diseño activó distintas resistencias. Demostrar que la nueva tapa podía convivir con la solución anterior permitió desplazar el “no se puede” por un “cómo sí” técnico, basado en iteraciones y mejora continua.
Lecciones de un empaque poco convencional
El desarrollo de la Corcholata Danone exigió concesiones operativas claras. “Probablemente al inicio sacrificamos un poco la eficiencia de la máquina”, reconoce el líder del proyecto. Pero ese costo inicial, lejos de frenar el proyecto, abrió un proceso de aprendizaje técnico que fortaleció las capacidades internas y la capacidad de toma de decisiones.
El reconocimiento obtenido en los Premios Envase Estelar de la AMEE funcionó como validación externa de ese esfuerzo, pero también como impulso interno. “Este reconocimiento demostró que sí se podía y que el proyecto tenía todo para ganar”.
El cierre del proyecto dejó además una enseñanza estratégica para la región: “Este tipo de innovaciones nos permiten prepararnos para cualquier momento en el que se nos exija disminuir el consumo de plástico, implementar materiales reciclados o poner un porcentaje de material reciclado en los productos”.
Un aprendizaje que confirma que el valor de un proyecto de innovación en empaque no reside únicamente en el sistema desarrollado o en la necesidad puntual que resuelve, sino en la capacidad de una organización para anticiparse a lo que viene y ampliar su marco de decisión. En palabras de Da Costa: “Lo más importante es cambiar la mentalidad, abrirse a los cambios y explorar distintas opciones”.
La Corcholata Danone transforma la tapa en un elemento de interacción, permitiendo a los niños ensamblar y reutilizar el componente más allá del consumo del producto.Danone
















