Trasladar operaciones comerciales y de producción a ubicaciones geográficamente cercanas representa un impulso trascendental para las economías de América Latina y el Caribe. En América Latina, México y Brasil son los principales beneficiarios de este modelo industrial; no obstante, su aplicación promete ventajas para todos los países de la región. Información del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), estima en 78.000 millones de dólares el valor de las exportaciones que agregaría el nearshoring en América Latina en el corto y mediano plazo, representadas en 64.000 millones para el comercio de bienes y 14.000 millones para el de servicios.

















